La salud del presidente: Un asunto de seguridad nacional

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La salud del presidente: Un asunto de seguridad nacional

Por Ricardo Bachmann*

Desde tiempos inmemoriales, los soberanos debían dar demostraciones de poseer una buena salud. Ya en el antiguo Egipto, el Faraón debía cada cierto tiempo exhibirse para demostrar su buena condición y que ejercía sus funciones con plenitud, para dar tranquilidad a su pueblo. En la Edad Media, los reyes enfermos debían abdicar y dar lugar a sus sucesores. Ese fue el caso de Balduino IV quien, afectado por la lepra, debió ceder el trono a su sobrino Balduino V de Jerusalén. Juana I de Castilla, más conocida como Juana “la loca”, fue considerada incapacitada para ejercer el poder y mandada a encerrar por su padre y, más tarde, por su hijo.

Tal como lo expresa David Owen en su libro En el poder y en la enfermedad. Enfermedades de jefes de Estado y de Gobierno en los últimos cien años, la relación entre medicina y política es intensamente estrecha, lo que grafica en su libro con varios interesantes casos en los cuales, los padecimientos físicos y mentales de los mandatarios han afectado su desempeño y condicionado sus decisiones. “En múltiples ocasiones, los padecimientos de los políticos han tenido consecuencias graves en el desarrollo de los eventos más importantes de la historia”[1].

Por tanto, afirmar que la salud de un Jefe de Estado puede afectar gravemente la seguridad de un país, no resulta en ningún caso exagerado. Recordemos que hace pocos meses, Kim Jong-Un estuvo gravemente enfermo, llegándose incluso a especular sobre su muerte. En caso de haber fallecido o de haber quedado inhabilitado para ejercer el poder, sin duda se habrían producido cambios en el panorama político y geopolítico mundial, así como divisiones y luchas internas.

Salvando las distancias, esta situación es perfectamente extrapolable a Chile. La enfermedad del Jefe de Estado no solo podría alterar el orden político interno del país, sino que también el regional, toda vez que Sebastián Piñera junto a otros Presidentes de derecha en Latinoamérica, se encuentran alineados con Donald Trump en su lucha contra los “populismos de izquierda”, entre otros espurios fines.

Asimismo, la salud del Presidente y Jefe de Estado puede llegar a comprometer seriamente la Seguridad Nacional, puesto que –finalmente- es él quien toma todas las decisiones en esta materia[2]. En términos simples, el Consejo de Seguridad Nacional es el Presidente, acompañado de otras autoridades.

Ahora bien, la razón por la cual planteo este tema, se debe a que mucho se ha hablado y especulado sobre la salud de Sebastián Piñera, partiendo por la opinión del neurobiólogo Óscar Lazo, publicada el 19 de julio de 2019[3], la petición de tres Diputados (Sepúlveda, Mulet y Velásquez) ante la mesa del Senado para aclarar el procedimiento de inhabilitación contemplado en el artículo 53 Nº 7 de la Constitución[4], el proyecto de Ley presentado por el Diputado Jaime Naranjo, hasta la editorial de ayer del diario El Mostrador.

La cuestión es que, si el Presidente Piñera se encuentra enfermo, el pueblo de Chile tiene derecho a saber con precisión cuál es su estado de salud y si esa enfermedad pudiese llegar a comprometer su capacidad para ejercer el cargo. Asimismo, los parlamentarios –especialmente las y los senadores- tienen el deber de investigar sobre estas circunstancias y requerir a quien corresponda, la información necesaria para determinar el verdadero estado de salud del mandatario. El fundamento jurídico de este principio se encuentra en la antes mencionada disposición constitucional, que autoriza al Senado a declarar la inhabilidad del Presidente cuando un impedimento físico o mental lo inhabilite para el ejercicio de su cargo.

Es decir, una información que en principio es privada y protegida por ley, en el caso del Presidente de la República, debe ser considerada de interés público y, como bien saben los penalistas, existen algunos bienes jurídicos que prevalecen por sobre otros, por cuanto el tipo del artículo 161-A del Código Penal no sería aplicable a quienes entreguen o aporten información sobre el actual estado de salud del Presidente Piñera, al no ser antijurídica su conducta.

Lo que todos deseamos y pensamos que debería suceder, es que sea el propio Presidente que, en un arranque de sensatez y sentido ético, rinda cuenta al pueblo sobre su estado de salud de forma veraz. Pero, sabemos que Piñera no tiene el talante de un gran estadista, sino que ha sido, es y será un empresario especulador e inescrupuloso.

*Ricardo Ignacio Bachmann Fuentes. Abogado chileno y Doctor en Derecho por la Universidad del País Vasco. Profesor de Filosofía del Derecho y Filosofía Política en universidades españolas.


[1] García Navarro, Laura. “En el poder y en la enfermedad”. Folios, publicación de discusión y análisis. http://www.revistafolios.mx/biblioteca-de-alejandria/en-el-poder-y-en-la-enfermedad

[2] Vid. Reglamento de Organización y Funcionamiento del Consejo de Seguridad Nacional, en especial, su artículo 10.

[3] https://www.adnradio.cl/nacional/2019/07/19/neurobiologo-manifiesta-su-preocupacion-por-imagenes-de-sebastian-pinera-en-reunion-en-osorno-3929545.html

[4] https://cambio21.cl/politica/reportaje-especial-preocupacin-por-ataques-reiterados-de-tics-convulsiones-e-incongruencias-del-presidente-est-enfermo-sebastin-piera-ver-preocupantes-videos-5e6959a2cd49b0551b3316a5